Carlos Mathiesen
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Profesional de destacada trayectoria en proyectos que fueron hitos a nivel nacional e internacional. Fue Director del Proyecto en Valhalla Energía; Consultor Senior y Gerente de Proyectos en Poch Ingeniería, y Director del Proyecto Espejo de Tarapacá de Valhalla Energía; Gerente Proyecto Alto Maipo en AES Gener S.A.;Gerente Proyecto Ampliación Línea 1 y construcción Línea 4; Gerente de Proyectos en Colbún S.A. entre otros cargos.

“Soy un hidroeléctrico por naturaleza”. A pesar de haber trabajado durante muchos años en una de las grandes generadoras de Chile, cuya vocación ha sido sistemáticamente térmica (pero no así en sus orígenes), la hidroelectricidad fue siempre para mi la única tecnología limpia y renovable que podía competir con el gas y el carbón. Claro que con la trayectoria energética del país,  no siempre gané esas batallas.

Felizmente las cosas cambiaron. Hoy ya nadie discute la transformación de nuestra matriz energética, desde una preponderantemente hidro – térmica, a una en que las Energías Renovables, convencionales o no, juegan un rol significativo, pues desplazarán definitivamente la presencia de combustibles fósiles. Eso está confirmado y espero verlo en el corto plazo.

El triunfo de las renovables fue posible por el significativo descenso en los costos para el desarrollo de estas tecnologías, y también por la mayor conciencia que la humanidad ha adquirido respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero. Hoy es altamente improbable que inversionistas serios postulen a nuevos desarrollos a gas o carbón en nuestro país, pues difícilmente podrían competir en este nuevo mercado, con razonable certeza que recuperarán sus inversiones.

Dicho lo anterior, el escenario mas probable para la matriz energética en los próximos años será en su mayoría fotovoltaica, eólica e hidráulica, y un parque térmico que irá desapareciendo gradualmente. La intermitencia de las ERNC se afrontará con almacenamiento, como baterías, centrales hidráulicas de bombeo y robustez en el recién estrenado sistema internectado nacioanal.  

La autoridad política, consciente de esta enorme transformación, ya ha tomado la iniciativa para armonizar la seguridad de abastecimiento con la intermitencia que caracteriza a gran parte de las ERNC, particularmente fotovoltaicas y eólicas, por la vía de estructurar los mercados de servicios complementarios y de almacenamiento de energía en gran escala.

Subsiste aún, a mi juicio, la tarea de adecuar la estructura comercial del mercado marginalista que rige para las transacciones entre generadores, a esta nueva realidad en que los costos variables de la gran mayoría de las unidades serán cercanos o iguales a cero. ¿Sigue siendo en este nuevo escenario la mejor opción para asegurar la operación óptima del sistema, y a la vez, para asegurar que existirán los incentivos de inversión para el desarrollo de nueva generación, no asociada directamente a un contrato de suministro?

Mis esfuerzos se concentran de nuevo en la hidroelectricidad, pero ahora en la combinación de energía solar con centrales hidráulicas de bombeo utilizando agua de mar, que funde a las ERNC con almacenamiento de energía a gran escala. Es mi apuesta por un futuro sin contaminación.

Energía barata, limpia y abundante, tal como la que hoy existe en el Desierto de Atacama, cuyo nivel de radiación solar es el más alto del planeta, abre posibilidades impensadas para nuestro quehacer cotidiano, e incluso ¿por qué no?, hasta para cultivar en el desierto.

 

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