Modelo PACE, una solución estructural al financiamiento de la generación distribuida y la eficiencia energética en Chile
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La generación distribuida es el futuro. Evita pérdidas e infraestructura en transmisión, empodera al usuario final, fomenta la gestión de la demanda y asegura un suministro descentralizado en un país sísmico como Chile.

Tanto la generación residencial como la Eficiencia Energética (EE), han tenido dificultades para escalar masivamente. Los modelos ESCO de las empresas de servicios energéticos, aún no despiertan significativamente el interés de la banca. En materia de net-billing, desde 2014 sólo se han instalado 18 MW en aproximadamente 3 mil instalaciones. Gran parte de ellas han sido auspiciadas por programas de gobierno.

A modo de comparación, en el Estado de California, EEUU., con 40 millones de habitantes, solo el año 2017 se instalaron 858 MW en 170.000 inmuebles residenciales.

¿Cómo se explica esta gran diferencia con Chile, más allá de que el ingreso per cápita en California es más alto que en nuestro país? La respuesta es más sencilla de lo que se puede pensar. Es la falta de instrumentos financieros especializados.

Gran parte del éxito californiano se debe a la implementación de un modelo de financiamiento para la eficiencia energética que permite a los propietarios de los inmuebles beneficiados acceder a un crédito de largo plazo (20-25 años) por el 100% del costo de capital y en condiciones tales que el ahorro efectivo en consumo de electricidad representa -en la gran mayoría de los casos- es un monto significativamente mayor al dividendo o amortización que se debe pagar mensualmente al Banco.

¿Cómo se logra esto?

Actualmente la Asociación Chilena de Energía Solar ACESOL A.G., se encuentra analizando la implementación en Chile de este modelo, el cual creemos, podría ser la solución estructural. Property Assessed Clean Energy (P.A.C.E.), nació en EE.UU. y se ha implementado ya en 33 estados norteamericanos.

PACE permite a la banca tomar garantías reales sobre el inmueble -tal como lo haría un crédito hipotecario- y aprovecharse del sistema de cobranza asociado al property tax bill (equivalente al pago de las contribuciones en Chile) para cobrarse, reduciendo significativamente el riesgo de no pago.

El crédito se analiza en base al avalúo fiscal de la propiedad y no en base al patrimonio del deudor. La amortización del mismo se materializa mediante un recargo adicional en las contribuciones de bienes raíces, valiéndose de todas las seguridades de cobranza que ofrece el organismo recaudador, en nuestro caso, La Tesorería de la República.

La banca no sólo se beneficia de nuevas oportunidades de colocación de capitales con garantías reales, sino también de nuevos mercados para la securitización y seguros de activos solares (fotovoltaicos y térmicos), baterías, luminaria eficiente u otras inversiones en eficiencia energética.

Por su parte, las empresas de eficiencia energética bajo este modelo maximizan la posibilidad de adjudicarse contratos llave en mano, generando empleo y mejorando significativamente su flujo de caja, sin correr con la carga de financiar a sus clientes ni tampoco de asumir el riesgo tarifario y riesgo de desempeño energético entre otras incertidumbres técnico-financieras. El propietario del inmueble por su parte, se beneficia apropiándose del 100% de los ahorros sin necesidad de compartirlos con la empresa instaladora.

Con el modelo PACE sin duda aumenta la plusvalía de la propiedad; los ingresos netos operacionales de los desarrollos inmobiliarios; el valor de las hipotecas, además de ser fácil transferencia a terceros, pues el crédito sigue al inmueble, no al patrimonio del deudor.

A nivel del sistema eléctrico, el impacto de esta medida también se mide por el ahorro en millonarias inversiones de infraestructura eléctrica, la reducción en el costo de oportunidad para el uso del suelo y la prevención de impactos ambientales y conflictos sociales en la población.

Finalmente, el país se beneficia de una gran oportunidad de transferencia tecnológica, la cual podría materializarse a través de la administración de programas PACE vía municipalidades, como  actualmente se usa en EEUU. Iniciativas como ésta, sin duda, nos conducirán rápidamente hacia una economía electrificada y descentralizada de valor agregado, capacitando masivamente a la población para producir productos y servicios tecnológicos exportables a la región y al mundo.

Ignacio Rodríguez, Vicepresidente ACESOL A.G.

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