Thomas Keller: “La ambición que tenemos es duplicar el parque de generación que hoy tiene Colbún”
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Thomas Keller está contento. Es que la eléctrica de la familia Matte ha tenido una buena semana. El viernes 26 de octubre inauguró La Mina, una pequeña central hidroeléctrica de 34 MW ubicada en El Maule, y el martes volvió a abrir la llave del gas natural con Argentina para abastecer con el hidrocarburo a sus centrales del complejo Nehuenco. (LTPulso)

Pero la eléctrica no descansa. Ahora tiene una hoja de ruta trazada, la que busca duplicar el actual parque de generación de la compañía y sumar, en una década más, hasta 4.000 MW adicionales pero sólo de energía renovable de fuentes variables, como son las plantas eólicas y solares. Para el corto plazo, la firma está esperando avanzar en la ejecución de 1.300 MW de este tipo de tecnologías, para lo que tiene contemplado invertir unos US$ 1.300 millones en obras que tienen que tener la característica de “ejecutables” y que se esperan para un horizonte de tiempo que va más allá de 2020.

¿Se reactivó el sector? El gerente general de la compañía explica que el país dejará atrás los “crecimiento anémicos” de la demanda eléctrica, no sólo de la mano de la recuperación económica, sino también de las expectativas que abre la electromovilidad y la masificación de la electricidad como forma de mejorar el estándar ambiental del país.

¿Qué ha sido de Colbún en este 2018?

-Ha sido un año muy activo en distintos frentes, pero lo más relevante es el avance que hemos realizado a nuestra hoja de ruta para el mediano y largo plazo y que tiene que ver con la incorporación, muy significativa, de las tecnologías de energía renovable de fuente variable en nuestra matriz energética. La idea es hacia fines de este año contar con proyectos en distintas etapas de desarrollo por un total de 1.300 MW. Eso es lo que tendremos en nuestro portfolio y la característica es que sean proyectos completamente realizables.

¿Cuántos proyectos nuevos sumarán?

-Se trata de siete proyectos que suman cerca de 1.300 MW que están en etapas iniciales de desarrollo, dos de ellos conocidos como es el caso de Horizonte y Sol de Tarapacá y los otros cinco son proyectos que están en las regiones de Biobío, Los Lagos, Coquimbo, todos estos eólicos, y en Atacama donde estará un nuevo proyecto solar. En la medida que se vayan perfeccionando los contratos, los daremos a conocer, pero hasta ahora, si tomamos los costos actuales de desarrollo de estas tecnologías, estamos hablando de un plan de inversión de unos US$ 1.200 millones a US$ 1.300 millones.

¿Se puede hablar de una reactivación de la cartera de inversiones de Colbún?

-Creo que sí, pero no es inminente, porque el ritmo en que se irán construyendo dependerá de cómo evoluciona el mercado y en particular, del comportamiento que tenga la demanda eléctrica. Por lo que está cartera se está vislumbrando para el año 2020 y 2021 hacia adelante. Y si lo proyectamos a más largo plazo, de acuerdo a la visión que tenemos como compañía, la idea sería en los próximos 10 años incorporar del orden de los 4.000 MW en energías renovables variables y sumarlas al parque de generación de Colbún. La ambición que tenemos es duplicar el parque de generación que hoy tenemos en Colbún.

¿Qué expectativas están viendo en el sector energético para reactivar las inversiones?

-Vamos a dejar atrás los crecimientos anémicos que tuvimos en relación a la demanda en los últimos cuatro años. Algo de eso ya se está viendo, aunque aún es incipiente, pero las tasas de crecimiento de consumo eléctrico están mostrando un nivel de recuperación. Somos optimistas, porque pensamos que el consumo de la energía eléctrica es uno de los pilares para mejorar la performance ambiental de Chile. No sólo por el lado de la electromovilidad, sino también por el uso de la energía eléctrica en el ámbito domiciliario, lo que presenta oportunidades de crecimiento interesante para el sector y abriga la esperanza de que el crecimiento no solamente vendrá por la recuperación económica en Chile, sino por los atributos específicos que ofrece el sector eléctrico a la sociedad.

¿Terminó también este período de reflexión en el que estaba sumergido el sector?

-El sector está viendo lo mismo que ve Colbún y que es que hoy la demanda no está expandiéndose a tasas muy altas, entonces, el sistema no necesita de capacidad adicional y por eso no debe sorprender que en el corto plazo no estemos viendo puestas en marcha de proyectos importantes. Nosotros como Colbún nos estamos preparando para estar presentes cuando la demanda del sector eléctrico así lo requiera y eso implica tener un portfolio de proyectos que sean ejecutables en el momento en que las condiciones de demanda lo ameriten.

Revive San Pedro

¿Qué pasa con los proyectos hidroeléctricos, sobre todo con San Pedro?

-San Pedro está en la misma categoría que estas otras iniciativas renovables y variables, salvo que está en una etapa más avanzada. En las próximas semanas vamos a reingresar el proyecto de modificación del EIA del proyecto San Pedro.

¿La demora en entregar esa información, solicitada en 2015, fue porque Colbún le quitó presión al proyecto o por la complejidad de las observaciones?

-Fue por las dos cosas, porque dado lo que estamos viendo en el mercado eléctrico en relación al crecimiento de la demanda, era menos urgente avanzar con esta iniciativa. Ahora, ese proyecto no tiene una decisión de inversión tomada, pero acá lo importante es estar en condiciones de realizar este proyecto y para eso tiene que pasar el trámite ambiental. También estamos conscientes que hay sectores en el área de influencia del proyecto que tienen aprehensiones con la iniciativa, y por lo tanto, está claro que hay que hacer un trabajo muy profundo en la etapa de evaluación ambiental. Luego de completar ese proceso se verá si están las condiciones dadas para materializarlo.

¿Hay riesgo de que el proyecto, dado su larga data, sufra complicaciones por el alto costo como le ha pasado a otros proyectos?

-Cada proyecto tiene sus propias complejidades. Obviamente hay que estar atento, pero hemos hecho revisiones de la ingeniería y de los costos de forma permanente y no tenemos grandes variaciones respecto a lo estimado, de tal manera de que, si bien, todo proyecto tiene un riesgo de construcción, pensamos que tenemos la disciplina para manejar esos riesgos.

Entonces, ¿Cuánto suma todo el plan, incluyendo San Pedro y los proyectos Los Cuartos y Guaiquivilo Melado?

-Esos dos proyectos están en etapas más preliminares en cuanto a su etapa de desarrollo y de hecho, hoy no estamos trabajando, por el momento, en Los Cuartos, y Guaiquivilo Melado está en etapa de pre factibilidad y además este proyecto no está en ningún tren acelerado de desarrollo.

¿Y qué pasa con la internacionalización, también quedará en compás de espera?

-Quizás la internacionalización ha ido más lenta de lo que habíamos deseado, pero eso sucede no por falta de oportunidades, sino más bien porque las oportunidades que hemos estudiado y los procesos en que hemos participado, no agregaban valor a la compañía de manera que pensamos no hacerlo. Nosotros no estamos obligados a hacer una inversión afuera y no estamos bajo ninguna presión especial por hacerlo. El único principio que nos guía en la internacionalización es materializar aquellas iniciativas que le agregan valor a la empresa y a sus accionistas.

¿Hoy Argentina perdió atractivo?

-Convengamos que Argentina está pasando por un momento económico delicado, pero sí bien algún ruido mete, acá lo que tiene que prevalecer es la mirada de largo plazo.

¿Pero el foco de Colbún está en crecer en Chile más que en la región?

-Seguimos mirando oportunidades en Perú, Colombia y las seguimos mirando en Argentina. Hay un alto nivel de competencia en todos los países, pero lo que pasa es que en Chile tenemos una presencia histórica, pero eso no significa que no estemos mirando los otros países.

Mirada de la Industria

¿Qué esperan de la normativa sobre la flexibilidad del sistema?

-Es una norma muy importante porque dará las señales al mercado de cómo el sistema va a acomodar la cada vez más masiva participación de las energías renovables variables y cómo se va a remunerar la seguridad que tienen que dar las tecnologías de base y en definitiva cómo se va a gestar esta transición hacia una matriz energética cada vez más limpia y cada vez más renovable,

¿La distribución del costo es el punto central que la norma debe gestionar?

-Hay que identificar, en primer lugar, qué inversiones van a ser necesarias y qué tipo de servicios serán los necesarios para otorgar ese tipo de flexibilidad. Y segundo, cómo se va a remunerar y quién va a pagar ese servicio. Pero hoy hay bastante consenso en que el que tiene que pagar es aquel agente económico que hace que ese servicio sea necesario.

¿El cronograma sobre la descarbonización del sistema que la ministra Susana Jiménez espera tener a mediados del 2019 le pone presión al sector?

-En Chile hay 28 carboneras y Colbún tiene una, es decir, nosotros somos un actor pequeño en esto y por lo tanto, tenemos un rol bastante marginal en este tema. Creo que el cronograma estará en función de cuán rápido el sistema pueda migrar hacia otras tecnologías en términos seguros y económicos y eso está por definirse.

¿Cuál será el gesto que hará Colbún para cumplir este anhelo?

-Nosotros vamos a ser una empresa que va a colaborar en el esfuerzo de descarbonizar la matriz, no seremos un obstáculo en eso, pero este será un proceso gradual, y que tiene que ir acompañado de una serie de otras definiciones y ojalá acompañado con un esfuerzo de descarbonización de los otros sectores de la economía. Hablamos mucho de la generación termoeléctrica, pero de la emisión de gases de efecto invernadero, el sector no representa más del 30% y acá está también todo el mundo del transporte que contribuye otro tanto a la emisión de los gases de efecto invernadero. Ojalá más temprano que tarde, cuando hablemos de descarbonización, ataquemos este desafío desde todos los ángulos o de las fuentes que lo generan.

Además, el sector eléctrico es la solución para el problema, porque parte de la solución en materia de descarbonización en el sector transporte viene de la electromovilidad. Entonces, el sector eléctrico está ya jugando un rol muy importante, quizás el más importante de todos en una sociedad que quiere ser menos intensa en carbón.

Hidroaysén

A días que se cumpla un año desde que Enel y Colbún decidieran disolver la sociedad que crearon en septiembre del año 2006 para impulsar el polémico proyecto HidroAysén, hoy Thomas Keller reflexiona sobre la ambiciosa iniciativa que buscaba levantar cinco centrales hidroeléctricas entre los ríos Baker y Pascua.

El ejecutivo asegura que el proyecto nunca representó una carga para la eléctrica de los Matte y que tampoco los distrajo de la agenda estratégica que se estaba diseñando para Colbún, donde las iniciativas hidroeléctricas de envergadura no estaban consideradas en su plan de crecimiento de mediano y largo plazo.

Además, señala que ya se devolvieron al Estado todos los derechos de agua relacionados a la iniciativa, a las cinco centrales, y que también ambas empresas se repartieron las tierras que tenían en la zona, los que sumaban unas 10 mil hectáreas. El proceso se concretó el viernes 7 de septiembre pasado, en la última reunión de directorio de la liquidada sociedad.

¿Está más liviano Colbún sin la mochila que representaba tener a HidroAysén en su cartera de proyectos?

-No. HidroAysén nunca fue una carga. Habían ciertas decisiones que eran complejas de tomar y bueno, para eso estamos, pero nunca nos distrajo de la agenda estratégica ni de las prioridades que teníamos en nuestro negocio y nunca lo sentí como una carga. Sí sentí que era una decisión importante que había que tomar.

¿Ese proceso de toma de decisión se ejecutó más lento de lo que usted hubiese querido?

-Yo llegué a la empresa el año 2014 y ya había pasado mucha agua sobre el río, literalmente, y creo que los timing de los que fui partícipe fueron los correctos. No sentí ninguna presión de un sentido ni del otro, no nos distrajo de nuestro quehacer y se tomaron las decisiones correctas en los momentos oportunos.

¿Y ahora qué queda por finiquitar?

-Quedan detalles absolutamente formales, pero los derechos de agua se entregaron y se repartieron las tierras con Endesa. No hay nada relevante pendiente.

¿Qué hará Colbún con sus tierras?

En su oportunidad, conversamos con algunas ONGs que tuvieron una participación activa en la discusión del proyecto y ellos manifestaron su interés en darle un uso a esos terrenos para ciertas actividades comunitarias. Nosotros estamos abierto a eso, pero hoy día no es una prioridad para la empresa.

Confianza hacia Argentina

a eléctrica retomó el contacto con Argentina como fuente más económica de suministro de gas, hidrocarburo necesario para operar sus centrales Nehuenco, en la V Región. El jueves la llave entre ambos países, relación que se había quebrado a mediados del 2000, cuando desde el otro lado de la cordillera comenzaron a disminuir los envíos del combustible. Pero keller le pone paños fríos a los nuevos acercamientos.

¿Se puede confiar nuevamente en Argentina?

-Hoy día, dada la naturaleza del contrato que tenemos, el tema de la confianza no es un punto muy relevante porque estos contratos son por naturaleza interrumpibles y flexibles para ambas partes. Por un lado, el compromiso asumido no es “a todo evento”, es decir, no es constante, porque depende de la existencia de excedentes desde el lado argentino. Y nuestra contraparte ha sido tan clara y transparente en decir que los excedentes se proyectan en el período que va desde octubre a mayo, por lo tanto, los acuerdos que hemos suscritos tienen esa ventana solamente.

¿Y qué gana Chile?

-Nosotros también tenemos flexibilidad porque no estamos obligados a comprar. De hecho, los contratos son tan flexibles que nosotros podemos nominar cada 24 horas y se hará en función de la necesidad del sistema chileno, es muy dinámico

¿Qué representa esta nueva unión para la industria?

-Es el comienzo para reestablecer lo que ojalá en el mediano plazo se traduzca en compromisos más a firme y de más largo plazo. Este es un primer paso súper importante y que permite reconstruir confianzas y que se da también a nivel geopolítico, porque es una manifestación de las relaciones que se están dando con Argentina, y esta es una relación win-win, acá todos ganamos.

Fuente: LTPulso

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