La penetración de vehículos eléctricos en Chile al año 2040 alcanzaría a un 14% de las ventas
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En 2017 se vendieron apenas 140 autos eléctricos en Chile, el 0,04% del total. Pero en 2040, se estima que alcanzarán a entre un 14% y un 40% del parque, lo que impulsará una mayor demanda de energía e ingresos millonarios al fisco por la demanda global de cobre y litio. Un reciente informe plantea las perspectivas futuras para el país.

El mundo parece avanzar hacia la electromovilidad. Así lo informó en 2017 un informe de Bloomberg New Energy Finance, que proyectó que entre 2025 y 2030 el costo de los autos eléctricos se volverá competitivo respecto de los vehículos a gasolina, y que para el año 2040 las ventas comerciales de automóviles eléctricos e híbridos alcanzarían a un 54% de todas las ventas de vehículos livianos en el mundo. En abril de este año, un nuevo informe de Bloomerg advirtió que esta revolución se está acelerando.

Nuevamente con cifras en la mesa, afirmaron que para 2040 los autos con conexión eléctrica representarán ya un tercio de la flota global, reduciendo el consumo de 8 millones de barriles diarios de petróleo. Entre otros factores que explican la aceleración de este cambio, aseguran que los precios de las baterías de iones de litio bajarán con mayor anticipación y rapidez de lo que otros esperan.

¿Cuál es el escenario en Chile? Un reciente informe denominado “Electromovilidad, proyección y propuestas para avanzar”, elaborado por EBPChile y la Agencia de Sostenibilidad Energética, analizó toda la información disponible y realizó una serie de entrevistas a los principales stakeholders de la movilidad eléctrica a nivel nacional, y entrega las claves al respecto y modela los escenarios posibles, entre ellos, un importante aporte a la recaudación fiscal del país. Estas son sus principales conclusiones.

Proyección de penetración en el mercado

Con un parque nacional de aproximadamente 5 millones de vehículos (90% de ellos autos particulares) y un crecimiento promedio anual de 5,5%, durante 2017 se vendieron solo 140 autos eléctricos en Chile. Pese a que el número de cuadruplicó respecto de 2016 (31 unidades), la participación en las ventas alcanza a apenas el 0,04% del total.

Al analizar la información histórica del parque vehícular, la tasa de motorización y el PIB, se estima que al año 2040 el número de vehículos en Chile será cercano a los 14 millones. Y en base a ello, en un escenario Business as Usual (BaU), es decir, sin incentivos adicionales y con el desarrollo de la electromovilidad determinado por el desarrollo del mercado -es decir, en el peor escenario- la penetración de vehículos eléctricos al año 2040 alcanzaría a un 14% de las ventas.

En un escenario orientado al medio ambiente, es decir, si se cumple la meta planteada por la Estrategia de Electromovilidad en Chile de que al 2050 el 40% de los vehículos particulares sean eléctricos, significa que de los 438.000 vehículos nuevos que se comercializarán en 2040, 173.000 serán vehículos eléctricos.

Demanda eléctrica

Si se cumpliera este último escenario, es decir, un 40% de vehículos eléctricos, se estima que al 2040 se realizarán 292 millones episodios de carga de vehículos al año. De ellos, un 55% sería realizado en estaciones de carga residenciales, un 17% correspondería a centros de carga de vehículos de flota, y un 12% a carga de vehículos en los lugares de trabajo de las personas. Esto implicaría una demanda de energía de 5.000 GWh al año, mientras que en un escenario BaU, esta demanda sería de 2.000 GWh al año.

¿Cuál sería el impacto de esto en las redes de distribución de energía? Se estimó que estas cuentan con la capacidad de aceptar nuevos consumos de carga de vehículos eléctricos en el largo plazo, antes de llegar a una situación de estrechez, aunque se requiere poner atención a la “última milla”, ya que podría ser necesaria una adecuación de infraestructura a nivel local para evitar complicaciones puntuales. Una buena medida para evitar este último escenario sería implementar sistemas de incentivos y gestión de recarga. Por ejemplo, las redes de distribución tienen una capacidad ociosa de más del 80% en la madrugada, por lo que desplazar el consumo a ese horario sería suficiente.

Mayores ingresos para el fisco

Existe consenso internacional sobre el aumento de la demanda de cobre y litio asociado a la movilidad eléctrica, y de cumplirse el pronóstico de Bloomberg de un 54% de vehículos eléctricos al 2040 en el mundo, el escenario para Chile es altamente auspicioso, considerando que tiene una participación global en la producción de cobre de un 25% y de un 35% para el litio.

Esto, dice el informe, implicaría una demanda de 4.284.521 toneladas adicionales de cobre, y de 2.592.000 toneladas adicionales de litio, lo que implicaría una recaudación de US$1.460 millones adicionales para el Estado. A esto se suma, en un escenario de 40% de vehículos eléctricos en Chile, una recaudación adicional de US$267 millones por el IVA a la electricidad, mientras que, en contrapartida, se dejarían de recibir US$877 millones por una menor recaudación del impuesto específico y el IVA a los combustibles. El balance total entre ambos factores establece un aumento en los ingresos fiscales del orden de los US$852 millones al año.

Propuestas para desarrollar la electromovilidad

Adicionalmente, el informe elaboró un listado de 41 propuestas para el desarrollo de la movilidad eléctrica, las que fueron evaluadas por stakeholders en una serie de talleres. De allí surgieron las más relevantes en base a un puntaje puesto por los participantes. De ellas, la que obtuvo el mayor puntaje fue la implementación de una normativa para al conversión de vehículos convencionales a eléctricos, enfocada principalmente a flotas de transporte público y privado. Un procedimiento similar al procedimiento para taxis y colectivos que se convierten a GNC o GLP.

A ello le siguió la necesidad de estandarizar los requerimientos técnicos para las estaciones de carga, incluyendo tipo de conectores, requerimientos de seguridad y libre acceso, entre otros; el desarrollo de modelos y estudios de impacto sobre la red de distribución; estacionamientos gratuitos para los vehículos eléctricos (pago podría ser descontado del permiso de circulación, o contar como crédito tributario); exención de permisos de circulación para los vehículos eléctricos -entre 2008 y 2010 se bonificó el 100% del impuesto anual por permiso de circulación a vehículos híbridos- y la reducción en el precio final de la electricidad para el usuario de vehículos eléctricos.

Esto último podría hacerse a través de descuentos en las estaciones de recarga públicas o domiciliarias, a través de tarifas horarias residenciales o a través de tarifas que permitan reflejar los costos horarios de la electricidad.

Fuente: País Circular por Jorge Molina

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