La instalación de centrales a diésel por un total de 512 MW, despierta críticas en el rubro renovable
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En los últimos años, cientos de inversionistas han apostado por el sector eléctrico en Chile y, en particular, por las tecnologías renovables. Pero la energía eólica y solar no son las únicas que atraen a los interesados, ya que otra fuente que esta creciendo -y que lo hará con fuerza en 2019- es la producción con petróleo diesel. (LTPulso)

Se trata de una situación que, según diversos actores, va en contra de la tendencia de los últimos años, en que han predominado los anuncios de cierre de centrales contaminantes como el carbón, favoreciendo la producción más limpia. No obstante, su rol de respaldo del sistema, clave para apoyar a las energías intermitentes, las han hecho atractivas.

En suma, en 2019 se instalarán 14 centrales a petróleo, con una capacidad total de 512 MW. Así, será el año más activo desde 2009, cuando se levantaron de emergencia unidades por 1.259 MW para hacer frente a la crisis del gas argentino.

La empresa Prime Energía, de capitales estadounidenses, será la que más invertirá, con tres centrales adicionales que sumarán 275 MW de potencia. Luego está Los Guindos Generación -filial de General Electric- con una central de 132 MW y Empresas Eléctricas Vallenar, con otra de 64 MW.

¿Cómo ganan?

Pese a que estas centrales no suelen inyectar su energía en forma permanente -dado su mayor costo- constituyen un negocio rentable para los inversionistas, ya que según expertos, si la central se mantiene en reserva es remunerada igual por potencia disponible.

Hugh Rudnick, académico y director de Systep, señaló que “hay mas del doble de la capacidad en MW de centrales generadoras en el sistema eléctrico nacional, por lo que en rigor no se necesita capacidad adicional de punta tipo diesel.

Una posible explicación, es que esos inversionistas tienen acceso a equipo diesel muy económico (equipos usados), que desplazarían a equipos más caros, en el acceso a remuneración de potencia”, sostuvo.

En tanto, Carlos Finat, director ejecutivo de la Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera), manifestó una opinión más crítica e indicó que “se hace un negocio en el cual no se está aportando en nada al servicio eléctrico”.

Agregó que estas “son centrales que tienen un costo de operación bastante alto, de hecho son las más caras del sistema, por lo que tienen muy poca probabilidad de ser despachadas, actuando solo como respaldo. Esas centrales en la práctica rentan por su ingreso por potencia, lo cual responde a una necesidad del sistema, pero no en la cantidad que tiene hoy el sistema.

Hoy el sistema ya tiene cerca de 3.000 MW de respaldo y se agregaría este año 500 MW más. Eso es un tercio de la demanda máxima que tiene el sistema y no se compara con ningún estándar internacional”, dijo.

Fuente: LTPulso

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